ampharou

martes, octubre 30, 2007

Montaigne.


Que se alejen la violencia y la fuerza, nada hay a mi juicio que bastardee y trastorne tanto una naturaleza bien nacida.

Montaigne, Ensayos. Capítulo XXV.
De la educación de los hijos a la señora Diana de Foix, condesa de Gurson.

Ilustración, de aquí.

pensado por ana at 8:31 p. m. 4 han dicho

domingo, octubre 28, 2007

Hora


Con una hora más y el fin de semana sigue siendo igual de corto.


pensado por ana at 7:22 p. m. 10 han dicho

jueves, octubre 25, 2007

Dos años.


¿Cuánto tiempo tarda un deseo en cumplirse?

La imagen, de Nicoletta.

pensado por ana at 7:57 a. m. 19 han dicho

lunes, octubre 22, 2007

Ropa tendía.


Vivo en una casa en el que casi todas las ventanas (es lo que tiene vivir en lo más parecido a un vagón de tren) dan a un patio interior. Enorme, eso sí, que lo forman las contrafachadas de siete fincas, pero interior. Y al ser interior no cuentan aquí los bandos de la alcaldesa, que sólo permite los gallardones (perdón, los gallardetes) en las grandes regatas y considera que tender hacia la calle es una ordinariez, con lo cual, el patio, todos los días, queda convertido por los vecinos en una fiesta de sábanas, camisas, calzoncillos y demás prendas expuestas al sol, como si de banderolas coloridas en una cabalgata se trataran.

Pero el aire de película italiana es superado por la realidad. Bárbara, mi vecina de arriba (no se llama así, pero tener un marido clon de Ángel Cristo, gastar tinte rubio-rubísimo y tener tres leones por hijos la hacen digna merecedora de ese nombre) decidió un buen día ponerle banda sonora a la ya colorida tarea de tender y así, cada vez que tira de las cuerdas, arrastrando hacia sí un trozo libre de dónde colgar la siguiente prenda, las poleas (o carruchas, como prefiráis) se quejan en un chirrido capaz de levantar a la vez todo el pelo de un cuerpo. Oyéndolo entiendo cómo debía sentirse Clarece en la matanza de los corderos, porque el «ruidito» es lo más parecido al último chillido que emite un pavo antes de Navidad.

Y como no hay dos sin tres, ni una sin veinte, varias vecinas envidiosas y deseosas de protagonismo han entrado en competición con Bárbara no por ver, como si de un anuncio se tratara, quién tiende más limpio, sino cuál de ellas forma más escándalo a la hora de tender o recoger la ropa. Bárbara parte como favorita, claro, que por algo ya acumula varios trienios, pero esas jovenzuelas vienen siguiéndola muy de cerca.

Lo peor que llevo de esta competición es que cualquier momento es bueno para revalidar el título y da igual que sean las tres de la tarde que la una y media de la mañana (esto supongo que será cuando coincide el Gran Premio de carruchas de Japón, por eso de la diferencia horaria). Ahí están ellas, impasibles al sol, a la humedad que cae tal que empieza a oscurecer y que deja la ropa más mojada que recién sacada de la lavadora o a la oscuridad detrás de cada ventana que denota que el resto de los habitantes de este pequeño universo vecinal estamos ya durmiendo.

¿Alguien sabe dónde se puede conseguir 3 en 1 al por mayor?

pensado por ana at 11:53 a. m. 14 han dicho

viernes, octubre 19, 2007

De aquí a la eternidad.


Crecí viéndola atada a un poste mientras el leal Ursus tumbaba un enorme toro para salvarla, envidiándole los vestidos y la compañía de un Yul Brynner que repetía «etcétera, etcétera, etcétera» una y otra vez, maravillándome de aquel corte de pelo improvisado que ya quisiera Ruppert para sus salones y con el que se libró de la incomodidad a la vez que de la apariencia de ñoña (aquí puedo jurar que no le envidiaba para nada la compañía); empujándola hacia el Empire State a los brazos de Gary Grant y, sobre todo, saboreando con ella en la arena el beso más torrido e inmenso de la historia del cine.

Descanse en paz, Mrs. Kerr.

pensado por ana at 2:26 p. m. 11 han dicho

lunes, octubre 15, 2007

Círculos.

La vida son círculos. Círculos concéntricos por los que vamos deambulando desde que nacemos. Primero son círculos pequeños, como pistas en las que nos movemos y que están formadas por lo que conocemos. A medida que crecemos, los círculos se van ensanchando, porque a ellos vamos incorporando todo lo que vamos adquiriendo en el devenir de los años. Así vamos saltando de círculo en círculo conforme el anterior se nos va quedando pequeño.

Algunas veces, algún hecho aislado, sorpresivo, dibuja otro pequeño círculo dentro de la línea del que seguíamos en ese momento, nos incorporamos a él, como a una pequeña rotonda, y terminamos por seguir nuestro camino, por completar nuestro círculo una y otra vez hasta el próximo salto.

Otras veces, el hecho aislado no es tan insignificante como para que solo lo rodeemos. En esas ocasiones, el hecho aislado viene disfrazado de aire fresco y al pasar por entre los círculos concéntricos que forman nuestra vida, como si estos estuvieran impregnados de materia jabonosa, forma una especie de burbuja o pompa que nos rodea junto a nuestros círculos concéntricos. Y como todas las pompas de jabón, reflejan los colores y parece que nada hubiera fuera. Y exhalamos aire en forma de suspiros para que esa burbuja crezca, para que no le salgan manchas que son las que terminan explotándolas. Y construimos nuevos círculos concéntricos, en distintas direcciones, una especie de ovillo que forme los pilares de esa burbuja.

El aire fresco que construye mis burbujas llega del noreste.

La imagen, de aquí.


pensado por ana at 10:22 p. m. 10 han dicho

martes, octubre 09, 2007

Olas.


Noche. La habitación a oscuras. Apenas una sábana cubriéndome la piel en este octubre con vocación de mayo tardío. Sola, apresto el oído. En alguna terraza cercana alguien cumple años: hace rato que voces desafinadas lo celebraban. Ahora sólo se oyen algunas risas rezagadas.

En la habitación de al lado, en otra casa, alguien ha encendido el televisor. Es triste no tener nada mejor que hacer en un dormitorio que ver una película. Parece que es de aventuras. Aventuras de otros. Ellos, a un palmo los cuerpos y sólo tienen ojos y oídos para la pantalla.

No es demasiado tarde y mañana es fiesta. Hoy también se oye el mar. No está demasiado lejos ni demasiado cerca, pero es como si la marea arrastrara arena en un murmullo hasta el pie de mi cama. No hace viento, no es un mar embravecido. Suenan las olas que llegan tranquilas a la orilla, como quien llega de un viaje sabiendo que al otro lado de esa puerta hay alguien esperándole, sabiendo que su próximo paso será un beso.

Se oye el mar. Olas rotas sobre la arena que presagian algo bueno.

La imagen, de Manuel García.


pensado por ana at 9:53 p. m. 13 han dicho

lunes, octubre 08, 2007

Felicidades.


Ella y la fotografía.

Ella y el photoshop.

Ella y la música.

Ella y sus amigas.

Ella y Pedrosa.

Ella y la risa.

Ella y yo.

Ella y sus recién estrenados catorce años.


Felicidades princesa.


pensado por ana at 10:39 a. m. 14 han dicho

miércoles, octubre 03, 2007

Noticia.

Primero porque lo prometí. Luego porque muchos me habéis preguntado durante estos tres meses. También porque Beaumont está ahí como un Pepito Grillo reclamando mi promesa. Y por último, porque estoy tan contenta que quiero que valga este post como grito a los cuatro vientos virtuales. Y es que lo que tengo que deciros es que, de aquel examen que hice en julio, ha salido la lista de aprobados y, contra todo pronóstico (contra todo MI pronóstico, que parece ser que los que me rodean sí estaban convencidos de que sería así)

ESTOY EN ELLA

Además ya sé que tengo plaza segura, aunque todavía el proceso no ha terminado y no sé cual será. Y como no quiero adelantar acontecimientos, sólo deciros que os seguiré manteniendo informados.

Eso sí, que alguien me tire un pellizco que estoy que todavía no me lo creo.


pensado por ana at 9:59 p. m. 13 han dicho

lunes, octubre 01, 2007

A través del espejo.

El espejo de Alicia que ahora es de Ana atesora imágenes. En este instante sólo devuelve el reflejo del escorzo perfecto de dos cuerpos sobre los que se derrama la luz de ópalo del atardecer, dos pares de pies entrelazados, respiraciones dormidas, unas caderas erguidas y cóncavas que acogen en su molde perfecto a otras caderas erguidas y convexas, espalda contra pecho y brazos que abrazan y manos que esquivan obstáculos para asirse a otras manos de las que no son más que el eco inverso.

El espejo de Alicia que ahora es de Ana atesora imágenes. En este momento, generoso, nos devuelve ésta, estampa del sopor del placer satisfecho. Pero si se mira a través, un poco más lejos, tanto como unas cuantas decenas de minutos, algunos meses antes o incluso dos segundos atrás, se pueden distinguir, trozo a trozo, la vida de los dormidos, sus quehaceres y sus amores, sus luces y sus sombras, cada minuto de piel recorrida y cada centímetro de tiempo apurado, todos ellos grabados en la retina de azogue del espejo de Ana, el que una vez, ya hace tiempo, fue de Alicia.

pensado por ana at 9:54 p. m. 10 han dicho

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